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En los últimos meses la salud mental ha adquirido una visibilidad que nunca antes había tenido, las personas comenzamos a identificar y aceptar cuando nos encontramos en dificultades emocionales o cognitivas (por ejemplo darle un exceso de vueltas a uno o varios pensamientos).

Este evento acompañado de los recientes cambios sociales y culturales (movimientos por la diversidad, feminismo, reformulación del término discapacidad etc.), han permitido que algunas de las metas establecidas por la OMS en el 2014 (2013-2030) en su Atlas de la Salud Mental hayan alcanzado logros significativos en breves periodos de tiempo.


El 80% de los países habrán elaborado o actualizado sus políticas y planes de salud mental en consonancia con los instrumentos internacionales y regionales de derechos humanos (para el año 2020). Objetivo Atlas 2014 Salud Mental, OMS

Ochenta y ocho países, es decir, el 56% de los países que respondieron al cuestionario y el 45% de los Estados Miembros de la OMS.


Aunque, aún nos encontramos bajo ciertas dificultades con respecto a en qué momento es deseable acudir con un profesional y las medidas básicas de cuidado de la salud mental.

Si bien es cierto que acudir a psicoterapia de manera regular o en algún punto de la vida es una recomendación hecha por la mayoría de los profesionales, aún quedaría cuestionaros ¿a partir de qué parámetros tomar esta decisión?


La cobertura de servicios para los trastornos mentales graves habrá aumentado en un 20% (para el año 2020). Objetivo Atlas 2014 Salud Mental, OMS

No puede calcularse a partir de datos del Atlas de 2014 pero, de acuerdo con los estudios realizados sobre los dé cits de tratamiento y la población tratada en los servicios sanitarios, se estima que el porcentaje es inferior al 25%.


Existen múltiples herramientas para determinar esto, sin embargo antes de considerar alguna en específico es importante señalar que un diagnóstico integrado solicita la completa evaluación de un profesionista entrenado. Aunque esto pueda suponer una barrera, hay al menos un criterio que caracteriza a la mayoría de los diagnósticos en salud mental y es la presencia de "percibir deterioro de vida y actividades clínicamente significativo", esta frase tan técnica, se refiere a la percibir que algún problema consume una parte importante de tiempo del día a día, así como alteraciones en la forma en que nos relacionamos con los demás o con nosotros.

Puedes utilizar nuestro cuestionario automatizado de Salud Mental dando click aquí.


Se habrá reducido en un 10% la tasa de suicidios en los países (para el año 2020). Objetivo Atlas 2014 Salud Mental, OMS

11,4 por cada 100.000 habitantes. El valor se basa en un cálculo normalizado según la edad a nivel mundial


De modo que la sensación de estar cargando con algún problema emocional o cognitivo (pensamientos intrusos, ideas suicidas, frustración excesiva, dificultades para dormir, problemas recurrentes con los seres queridos etc. )que no está encontrando salida viable podría ser evaluada por un profesionista del campo a razón de poder descartar alguna condición en salud mental como depresión, ansiedad etc.


Un aspecto relevante en salud mental es siempre considerar que los diagnósticos no son etiquetas con alguna utilidad más allá de ayudar al clínico (terapeuta, psiquiatra o trabajador social) de la mano del paciente a dirigir las modalidades de tratamiento.

Que la salud mental continúe siendo visible y construir sociedades más resilientes es una tarea social, nos involucra a todos validar la experiencia emocional y mental interna de las personas para comprender su panorama del mundo, así como incrementar el sentido de importancia sobre el bienestar en general.

Es de suma importancia evitar caer en tabús sobre la salud mental como un calificativo de "fortaleza-debilidad", "competente-incapaz", "inteligente-absurdo" etc. evitar menospreciar el esfuerzo de los demás por mejorar su bienestar mental así como participar activamente en la mejoría de los demás, sin establecer expectativas personales de cómo "debería" de ser o cual "debería" de ser la vía a tomar.


Octavio Gascón Médico Especialista en Psicoterapia Cognitiva y Salud Mental


Referencias:

World Health Organization. (2015, 12 octubre). Atlas de salud mental 2014. Recuperado de https://www.who.int/mental_health/evidence/atlas/mental_health_atlas_2014/es/

World Health Organization. (2016, 19 abril). Prevención del suicidio: un imperativo global. Recuperado de https://www.who.int/mental_health/suicide-prevention/es/

Las tendencia actual en el consumo de material audiovisual, especialmente series de televisión a través de plataformas ha revolucionado la forma de ver televisión. Desde volver el contenido selectivo permitiendo que los usuarios manipulen más libremente qué quieren ver, hasta la personalización del contenido que se tiende a consumir.

Especialmente en periodo de cuarentena, la digitalización de estos servicios ha mejorado en algún aspecto la calidad de vida (es un buen pasatiempo) de las personas.


Sin embargo, esta extensa facilidad de consumo han aparecido fenómenos relacionados con la salud mental que se relacionan con los patrones de consumo.

Acompañado de otros comportamientos que pueden lesionar el estilo de vida saludable como el consumo de grasas saturadas durante los periodos de uso de plataformas para ver series y películas, las personas al parecer pueden llegar a generar conductas que algunos estudios han denominado "atracón de series". Algunas personas especialmente los jóvenes (según yo soy joven), suelen consumir temporadas o al menos varios capítulos de una serie en una misma "sentada". Se ha encontrado sólo en un pequeño grupo consecuencias como fatiga y depresión, sin embargo esto no quita el renglón de este comportamiento que podría resultar al menos un poco impulsivo.

¿Qué se ha hecho para estudiar este fenómeno? Actualmente se sabe poco de los procesos cognitivos (orden o pasos de cómo solemos percibir y pensar las cosas) relacionados con este hábito. Sin duda se han intentado estudiar con los clásicos criterios de los comportamientos adictivos con resultados que lo explican modestamente.

Un estudio de la división de Salud y Comportamiento de la Universidad de Luxemburgo se propuso identificar algunas variables relacionadas con este comportamiento, proponiendo:

Motivaciones, Compromiso y Estructura de la serie. Cada una de estas variables contiene variables que vuelven más específicas las razones por ejemplo la inmersión al programa, sensación de tiempo libre cubierto, expectativas, entretenimiento, estrategias de control, recomendaciones de cercanos etc.

Este extenso estudio profundizó sobre más de 15 variables relacionadas con el consumo y falta de control (o al menos percepción de) sobre la forma en la que vemos series y películas.

Un aspecto interesante es que este contenido evoca emociones positivas independiente de la temática del material (comedia, ficción, terror, morbo). El estudio enmarca más de 5 respuestas suficientemente conclusivas, aunque estas 2 me parecieron bastante interesantes.


Las personas podríamos tender a ser impulsivos con el uso de plataformas no sólo porque cubre necesidades de entretenimiento, sino porque genera la sensación de estar ocupando el tiempo.

Otro aspecto esencial es que las personas tendemos a integrar esta actividad a nuestra rutina diaria (comer viendo series, dormir viendo películas etc).


Sin duda quedará más que hablar de este comportamiento que aún deja bastantes preguntas abiertas ¿cómo afecta nuestro estado de ánimo? ¿se relaciona con alguna condición previa como ansiedad o depresión?

Hasta ahora sin embargo no está de más mencionar que la sensación de falta de control sobre cualquier actividad o consumo es importante que sea abordada por un especialista en salud mental, sobre todo si deteriora de algún modo tu calidad de vida (desvelos, pérdida de tiempos de comida, aislamiento social excesivo o necesidad de consumir más a pesar de las consecuencias).


Todo consumo con poco control puede deteriorar tu salud progresivamente, no olvides otorgar tiempo de manera integral a las demás actividades de tu vida (aunque estemos encerrados).


Octavio Gascón

Médico Especialista en Salud Mental y Terapia Cognitiva

Referencias:

Flayelle, M., Maurage, P., & Billieux, J. (2017). Toward a qualitative understanding of binge-watching behaviors: A focus group approach.Journal of Behavioral Addictions,6(4), 457-471. https://doi.org/10.1556/2006.6.2017.060


Flayelle, M., Castro-Calvo, J., Vögele, C., Astur, R., Ballester-Arnal, R., Challet-Bouju, G., … Billieux, J. (2020). Towards a cross-cultural assessment of binge-watching: Psychometric evaluation of the “watching TV series motives” and “binge-watching engagement and symptoms” questionnaires across nine languages.Computers in Human Behavior, 106410. https://doi.org/10.1016/j.chb.2020.106410





El descanso es una de las principales recomendaciones en el cuidado de la salud mental. Sin duda descansar y dormir son dos ideas paralelas. El sueño es un proceso fisiológico en el que se da una cascada respuestas hormonales que inducen la recuperación del cuerpo durante un periodo de 6 a 8 horas (esto claro depende de la edad, tomando en cuenta adultos).

El sueño es una de las principales necesidades físicas del ser humano, sin embargo procesos como la ansiedad, la depresión y algunas condiciones médicas pueden alterarlo y eventualmente convertirse en uno de los principales problemas de salud, actualmente se sabe que del total de condiciones diagnosticadas a nivel mundial, la depresión y la ansiedad forman parte de hasta un 25% de los males que aquejan a la población. Si consideramos que los trastornos del sueño se presentan en casi 40% de los casos de las condiciones mencionadas, estos se vuelven un problema de salud pública tan grande como las enfermedades crónico degenerativas (diabetes, hipertensión etc).

Es habitual que las personas consuman medicamentos para inducir el sueño (hipnóticos y sedantes), plantas en té, grajeas de productos mágicos etc. que inducen el sueño, siendo esto no sólo peligroso por el desconocimiento de los componentes de estos compuestos y sus acciones en el sistema nervioso, sino que alejan a las personas de comprender las causas de los desórdenes del sueño.

Uno de los trastornos del sueño de mayor prevalencia es el insomnio, este trastorno del sueño tiene al menos 4 variantes y una clasificación Internacional de Trastornos del Sueño.


Esta condición puede presentarse como:


  1. Dificultad para irse a dormir

  2. Despertar mucho tiempo antes de lo esperado

  3. Despertar varias veces por la noche

  4. Sensación de que el sueño no ha sido suficientemente reparador


Afortunadamente en la mayoría de las ocasiones el insomnio está dado por una mala higiene del sueño (descarga nuestro manual de higiene del sueño), es decir, la serie de actividades que realizamos antes de irnos a dormir, es habitual que las personas duerman con la televisión encendida, viendo videos desde su celular o con cualquier tipo de dispositivo electrónico con pantalla de emisión de luz azúl. También hábitos como irse a dormir habiendo cenado demasiado, o absolutamente nada, hacer ejercicio intenso una hora antes de dormir o tomar café, té o chocolate pueden afectar la calidad del sueño.

¿Por qué?

Nuestro cerebro funciona de modo evolutivo, eso significa que a pesar de que nuestro cerebro intenta adaptarse a el estilo de vida actual, aún mantiene algunos hábitos característicos de nuestra naturaleza. Nuestro cuerpo cuenta con un complejo sistema de monitoreo de cuándo es de día y cuándo es de noche, a esto lo llamamos reloj biológico o ritmo circadiano (este suena más cool), este sistema está regulado a través de diversas hormonas que se dejan o comienzan a secretar a partir de que el sol comienza a meterse.

Hormonas como el cortisol y la melatonina modifican su concentración en la sangre y por lo tanto su flujo en el cerebro, condicionando cambios en el estado de alerta, la toma de decisiones, y otros procesos cognitivos o de utilización de recursos mentales.


Todo este abanico de fenómenos biológicos, prepara nuestro cuerpo para dormir.

Aunque por supuesto, esto difícilmente sucede a las 7 de la noche, puesto que la hora en la que solemos ir parando actividades tiende a ser a las 10 u 11 de la noche (cuando era estudiante era a las 4 de la mañana), la mayoría de las veces nuestro cuerpo se somete al uso de la reserva de energía para completar las actividades diarias. Esto implica que nuestro cerebro diariamente adapta este sistema biológico a nuestras necesidades, sumando los hábitos negativos de sueño que anteriormente se mencionaron.

Fases del Descanso

Una vez dormidos, el cuerpo entra en diversas fases (MOR, No MOR etc) en las que el cuerpo se recupera, estas fases no son dependientes de estímulos externos, sin embargo el cerebro ¡no se apaga! (desmitificando la idea de que el cerebro va a dormir), sólo entran en acciones otras funciones de ahí que dormir con la TV o algún estímulo constante sigue siendo recibido por el cerebro predisponiendo a sueños extraños o incluso dificultades para pasar de una fase de descanso a otra (generando sueño poco reparador).

Como toda necesidad básica cierta preparación promueve su mayor satisfacción (la alimentación es una necesidad básica, que condimentada y preparada disfrutamos más), tener una rutina de sueño mejora su calidad y por supuesto los beneficios indudables del buen dormir.


Octavio Gascón

Médico Especialista en Salud Mental y Psicoterapia Cognitiva

Referencias:

Sleep Organization | American Academy of Sleep Medicine (AASM). (2020, mayo 12). Recuperado de https://aasm.org/

La Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM) actualiza su Manual. | Neurovirtual / Sleepvirtual. (2016, mayo 11). Recuperado de https://neurovirtual.com/latam/novedades/la-academia-americana-de-medicina-del-sueno-aasm-actualiza-su-manual/