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NEURON

Las tendencia actual en el consumo de material audiovisual, especialmente series de televisión a través de plataformas ha revolucionado la forma de ver televisión. Desde volver el contenido selectivo permitiendo que los usuarios manipulen más libremente qué quieren ver, hasta la personalización del contenido que se tiende a consumir.

Especialmente en periodo de cuarentena, la digitalización de estos servicios ha mejorado en algún aspecto la calidad de vida (es un buen pasatiempo) de las personas.


Sin embargo, esta extensa facilidad de consumo han aparecido fenómenos relacionados con la salud mental que se relacionan con los patrones de consumo.

Acompañado de otros comportamientos que pueden lesionar el estilo de vida saludable como el consumo de grasas saturadas durante los periodos de uso de plataformas para ver series y películas, las personas al parecer pueden llegar a generar conductas que algunos estudios han denominado "atracón de series". Algunas personas especialmente los jóvenes (según yo soy joven), suelen consumir temporadas o al menos varios capítulos de una serie en una misma "sentada". Se ha encontrado sólo en un pequeño grupo consecuencias como fatiga y depresión, sin embargo esto no quita el renglón de este comportamiento que podría resultar al menos un poco impulsivo.

¿Qué se ha hecho para estudiar este fenómeno? Actualmente se sabe poco de los procesos cognitivos (orden o pasos de cómo solemos percibir y pensar las cosas) relacionados con este hábito. Sin duda se han intentado estudiar con los clásicos criterios de los comportamientos adictivos con resultados que lo explican modestamente.

Un estudio de la división de Salud y Comportamiento de la Universidad de Luxemburgo se propuso identificar algunas variables relacionadas con este comportamiento, proponiendo:

Motivaciones, Compromiso y Estructura de la serie. Cada una de estas variables contiene variables que vuelven más específicas las razones por ejemplo la inmersión al programa, sensación de tiempo libre cubierto, expectativas, entretenimiento, estrategias de control, recomendaciones de cercanos etc.

Este extenso estudio profundizó sobre más de 15 variables relacionadas con el consumo y falta de control (o al menos percepción de) sobre la forma en la que vemos series y películas.

Un aspecto interesante es que este contenido evoca emociones positivas independiente de la temática del material (comedia, ficción, terror, morbo). El estudio enmarca más de 5 respuestas suficientemente conclusivas, aunque estas 2 me parecieron bastante interesantes.


Las personas podríamos tender a ser impulsivos con el uso de plataformas no sólo porque cubre necesidades de entretenimiento, sino porque genera la sensación de estar ocupando el tiempo.

Otro aspecto esencial es que las personas tendemos a integrar esta actividad a nuestra rutina diaria (comer viendo series, dormir viendo películas etc).


Sin duda quedará más que hablar de este comportamiento que aún deja bastantes preguntas abiertas ¿cómo afecta nuestro estado de ánimo? ¿se relaciona con alguna condición previa como ansiedad o depresión?

Hasta ahora sin embargo no está de más mencionar que la sensación de falta de control sobre cualquier actividad o consumo es importante que sea abordada por un especialista en salud mental, sobre todo si deteriora de algún modo tu calidad de vida (desvelos, pérdida de tiempos de comida, aislamiento social excesivo o necesidad de consumir más a pesar de las consecuencias).


Todo consumo con poco control puede deteriorar tu salud progresivamente, no olvides otorgar tiempo de manera integral a las demás actividades de tu vida (aunque estemos encerrados).


Octavio Gascón

Médico Especialista en Salud Mental y Terapia Cognitiva

Referencias:

Flayelle, M., Maurage, P., & Billieux, J. (2017). Toward a qualitative understanding of binge-watching behaviors: A focus group approach.Journal of Behavioral Addictions,6(4), 457-471. https://doi.org/10.1556/2006.6.2017.060


Flayelle, M., Castro-Calvo, J., Vögele, C., Astur, R., Ballester-Arnal, R., Challet-Bouju, G., … Billieux, J. (2020). Towards a cross-cultural assessment of binge-watching: Psychometric evaluation of the “watching TV series motives” and “binge-watching engagement and symptoms” questionnaires across nine languages.Computers in Human Behavior, 106410. https://doi.org/10.1016/j.chb.2020.106410





El descanso es una de las principales recomendaciones en el cuidado de la salud mental. Sin duda descansar y dormir son dos ideas paralelas. El sueño es un proceso fisiológico en el que se da una cascada respuestas hormonales que inducen la recuperación del cuerpo durante un periodo de 6 a 8 horas (esto claro depende de la edad, tomando en cuenta adultos).

El sueño es una de las principales necesidades físicas del ser humano, sin embargo procesos como la ansiedad, la depresión y algunas condiciones médicas pueden alterarlo y eventualmente convertirse en uno de los principales problemas de salud, actualmente se sabe que del total de condiciones diagnosticadas a nivel mundial, la depresión y la ansiedad forman parte de hasta un 25% de los males que aquejan a la población. Si consideramos que los trastornos del sueño se presentan en casi 40% de los casos de las condiciones mencionadas, estos se vuelven un problema de salud pública tan grande como las enfermedades crónico degenerativas (diabetes, hipertensión etc).

Es habitual que las personas consuman medicamentos para inducir el sueño (hipnóticos y sedantes), plantas en té, grajeas de productos mágicos etc. que inducen el sueño, siendo esto no sólo peligroso por el desconocimiento de los componentes de estos compuestos y sus acciones en el sistema nervioso, sino que alejan a las personas de comprender las causas de los desórdenes del sueño.

Uno de los trastornos del sueño de mayor prevalencia es el insomnio, este trastorno del sueño tiene al menos 4 variantes y una clasificación Internacional de Trastornos del Sueño.


Esta condición puede presentarse como:


  1. Dificultad para irse a dormir

  2. Despertar mucho tiempo antes de lo esperado

  3. Despertar varias veces por la noche

  4. Sensación de que el sueño no ha sido suficientemente reparador


Afortunadamente en la mayoría de las ocasiones el insomnio está dado por una mala higiene del sueño (descarga nuestro manual de higiene del sueño), es decir, la serie de actividades que realizamos antes de irnos a dormir, es habitual que las personas duerman con la televisión encendida, viendo videos desde su celular o con cualquier tipo de dispositivo electrónico con pantalla de emisión de luz azúl. También hábitos como irse a dormir habiendo cenado demasiado, o absolutamente nada, hacer ejercicio intenso una hora antes de dormir o tomar café, té o chocolate pueden afectar la calidad del sueño.

¿Por qué?

Nuestro cerebro funciona de modo evolutivo, eso significa que a pesar de que nuestro cerebro intenta adaptarse a el estilo de vida actual, aún mantiene algunos hábitos característicos de nuestra naturaleza. Nuestro cuerpo cuenta con un complejo sistema de monitoreo de cuándo es de día y cuándo es de noche, a esto lo llamamos reloj biológico o ritmo circadiano (este suena más cool), este sistema está regulado a través de diversas hormonas que se dejan o comienzan a secretar a partir de que el sol comienza a meterse.

Hormonas como el cortisol y la melatonina modifican su concentración en la sangre y por lo tanto su flujo en el cerebro, condicionando cambios en el estado de alerta, la toma de decisiones, y otros procesos cognitivos o de utilización de recursos mentales.


Todo este abanico de fenómenos biológicos, prepara nuestro cuerpo para dormir.

Aunque por supuesto, esto difícilmente sucede a las 7 de la noche, puesto que la hora en la que solemos ir parando actividades tiende a ser a las 10 u 11 de la noche (cuando era estudiante era a las 4 de la mañana), la mayoría de las veces nuestro cuerpo se somete al uso de la reserva de energía para completar las actividades diarias. Esto implica que nuestro cerebro diariamente adapta este sistema biológico a nuestras necesidades, sumando los hábitos negativos de sueño que anteriormente se mencionaron.

Fases del Descanso

Una vez dormidos, el cuerpo entra en diversas fases (MOR, No MOR etc) en las que el cuerpo se recupera, estas fases no son dependientes de estímulos externos, sin embargo el cerebro ¡no se apaga! (desmitificando la idea de que el cerebro va a dormir), sólo entran en acciones otras funciones de ahí que dormir con la TV o algún estímulo constante sigue siendo recibido por el cerebro predisponiendo a sueños extraños o incluso dificultades para pasar de una fase de descanso a otra (generando sueño poco reparador).

Como toda necesidad básica cierta preparación promueve su mayor satisfacción (la alimentación es una necesidad básica, que condimentada y preparada disfrutamos más), tener una rutina de sueño mejora su calidad y por supuesto los beneficios indudables del buen dormir.


Octavio Gascón

Médico Especialista en Salud Mental y Psicoterapia Cognitiva

Referencias:

Sleep Organization | American Academy of Sleep Medicine (AASM). (2020, mayo 12). Recuperado de https://aasm.org/

La Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM) actualiza su Manual. | Neurovirtual / Sleepvirtual. (2016, mayo 11). Recuperado de https://neurovirtual.com/latam/novedades/la-academia-americana-de-medicina-del-sueno-aasm-actualiza-su-manual/


Ante la actual situación, muchas emociones se encuentran a flor de piel, acompañadas de éstas, se presentan las conductas o acciones en ocasiones alineadas con lo que queremos a largo plazo, pero también llegan a alejarnos de nuestras metas u objetivos, haciéndonos sentir pérdida de control.

Es habitual que las personas asociamos los eventos que se van desarrollando en el día a día con nuestro estado de ánimo, por ejemplo, "Mi hijo/pareja/ roomie, deja su ropa tirada y eso me hace enojar", "En el trabajo hay un rumor de que despedirán a varios y eso me pone triste", esta asociación entre los eventos y nuestras emociones en primera lectura parece absolutamente lógica. Sin embargo parece que estamos dejando pasar algo... ¡nuestros pensamientos!

Al experimentar ciertos eventos, las personas no estamos muy acostumbradas a dar cuenta de lo que estamos pensando y como esto influye sobre nuestras emociones, pongamos un ejemplo...

Imagina que invitas a alguien a salir al cine, al llegar notas que la persona se retrasa por varios minutos sin avisarte. Algunas personas podrían pensar que es porque algo le sucedió a su acompañante, sentirse preocupados, e inmediatamente comenzar a mandar muchos mensajes, otros podrían imaginar que la otra persona no está tomando en consideración su tiempo y enojarse, en fin, un sin número de pensamientos posibles.

Este enfoque en la forma en que influyen nuestros pensamientos es apoyada por la mayoría de las asociaciones internacionales en psicoterapia basada en evidencia científica.

Esto deja entre ver, una idea sumamente importante en la salud mental.


No son las experiencias vividas lo que genera el malestar emocional en las personas, sino la forma en que interpretamos dichas experiencias lo que condiciona reacciones emocionales determinadas. Aaron T. Beck (2011) Padre de la Psicoterapia Cognitiva

Parece entonces que los pensamientos influyen de modo crucial en nuestras respuestas emocionales. ¿Alguna vez te has detenido a pensar, qué es lo que pasa por tu mente cuando te sientes inestable emocionalmente?

Algunos investigados en la búsqueda de una explicación a este fenómeno han encontrado que las personas poseemos una serie de reglas, actitudes y normas mentales (derivadas del aprendizaje) hacia situaciones de la vida que nos permiten concluir cosas automáticamente para adaptarnos mejor al mundo, al ser un proceso automático podría ser difícil notarlo.

A la capacidad de pensar acerca de nuestros pensamientos le llamamos "metacognición", un proceso que requiere práctica y en ocasiones apoyo por parte de un experto en salud mental.


Otro aspecto relevante es el control de nuestras acciones, las conductas se encuentran al final de la cadena de situaciones, pensamientos y emociones, el manejo de nuestras acciones está configurado por esta serie de aspectos de nuestra vida mental, claro que lo podemos manejar, sin embargo suelen ser decisiones muy rápidas e influidas por nuestras emociones.


En realidad, los registros de nuestros pensamientos, emociones y conductas son una de las herramientas más útiles cuando se trata de hacer visible nuestra vida mental.

Este hábito puede ser cultivado por medio de la práctica, hasta que eventualmente se vuelva automática la capacidad de reconocer qué pensamientos atravesaron nuestra mente durante ciertas situaciones, qué emociones experimentamos y finalmente tomar decisiones más saludables para nuestra conducta y no para nuestro malestar.


No olvides que en ocasiones nuestros pensamientos nos pueden llevar a malinterpretar una situación ¡y es normal! el cerebro intenta dar significado a cada situación para lograr adaptarse, al parecer es una cualidad evolutiva del cerebro humano.

Comienza con el hábito de registro de tu vida mental, si identificadas algún patrón de pensamientos negativos ante ciertas situaciones acércate con un experto, mantener una mente flexibles te ayudará a construir una mejor experiencia emocional para tu vida.


Octavio Gascón

Médico especialista en Salud Mental y Psicoterapia Cognitiva

Referencias:

Powers, M. B., de Kleine, R. A., & Smits, J. A. J. (2017). Core Mechanisms of Cognitive Behavioral Therapy for Anxiety and Depression.Psychiatric Clinics of North America,40(4), 611-623. https://doi.org/10.1016/j.psc.2017.08.010


Zhang, Q., Yang, X., Song, H., & Jin, Y. (2020). Cognitive behavioral therapy for depression and anxiety of Parkinson’s disease: A systematic review and meta-analysis.Complementary Therapies in Clinical Practice,39, 101111. https://doi.org/10.1016/j.ctcp.2020.101111