5 Autopreguntas contra la Ansiedad por COVID-19

La contingencia sanitaria nos ha traído más que hospitales abarrotados y farmacéuticas desesperadas por una vacuna.

A lo largo del desarrollo de la actual situación con el COVID-19 han aparecido un sin numero de expertos generando recomendaciones del cuidado físico y mental. Aunado a esto, se ha vuelto significativa la salud mental durante los periodos de cuarentena en más de 15 países, teniendo un resultado positivo en términos de qué tan visible y necesaria es esta área de la salud.


Al día de hoy se registran al rededor de 2.494.915 casos (https://coronavirus.jhu.edu/map.html) según el centro de recursos del hospital Johns Hopkings.


Sin duda las recomendaciones en salud mental se han tornado imprescindibles: mantener el contacto social, seguir una rutina estructurada de actividades en casa, promover el autocuidado a través de una alimentación saludable, la actividad física y las técnicas de respiración y meditación. Es un hecho que estas medidas representan un antes y un después en cómo las personas afrontan el aislamiento. Ya antes habíamos vivido en el 2009 un confinamiento sanitario debido al H1N1, sin embargo me he preguntado, además de la extensión y aspectos biológicos del virus actual, ¿qué hace tan distinta esta situación? ¿darme cuenta de mi identidad millenial? es posible que la respuesta a estas dos preguntas orbite sobre los procesos de comunicación instantáneos. Un mundo con agilidad de comunicación de microsegundos nos conecta más pero nos vuelve más susceptibles al miedo en masa.


El pánico colectivo, fenómeno también vigente y mencionado ya por expertos en el área implica una suerte de síntomas, conductas y emociones experimentadas por un grupo cohesionado de personas sometidas a un estrés común. ¡Es claro que eso es lo que vivimos! ¿Qué más hacer?


El manejo de la salud mental implica la regulación de nuestras emociones con la finalidad de no caer en conductas que puedan afectarnos más, emocional y cognitivamente (estilos de pensamiento). La teoría cognitivo conductal de la psicología y comportamiento humano ha desarrollado algunas pautas importantes que podríamos aplicar a nuestra ya conocida rutina de mantenimiento de la salud mental durante el aislamiento.


Te dejamos 5 pautas que no puedes dejar atrás en el cuidado de tus pensamientos y emociones.


¿Que emoción experimentas? y del 1a al 100 ¿qué tan intensa es?

Existen emociones primarias y secundarias, aquí un recurso para que identifiques mejor tus emociones, estas son respuestas naturales de tu cuerpo, no son ni buenas ni malas, sólo son.

¿Cuál es el pensamiento que atraviesa tu mente cuando lees noticias sobre COVID-19? y del 1 al 100 ¿qué tanto piensas que es cierto tu pensamiento?

Una recomendación es disminuir el tiempo que estás expuesto a información sobre la situación actual. Identificar tu pensamiento asociado brida información clara sobre la forma en que estamos interpretando la información y nos permite decidir mejor a qué prestar atención.

¿Qué nivel de riesgo le estás dando a la amenaza? ¿qué tan grave o probable resulta para ti?

Ajustado al nivel de riesgo que percibimos en las amenazas nuestro sistema de activación de la ansiedad se enciende, considera que la ansiedad es sólo una respuesta o llamado a la acción de nuestro cuerpo. No es mala y de hecho nos protege en muchos escenarios.

¿Estás identificando correctamente recursos y herramientas para afrontar esta amenaza?

Nuestro cerebro es un experto en identificar amenazas (¡y que bueno, de otro modo nunca actuaríamos), pero no siempre recursos. Un ejemplo de recursos para afrontar la situación efectivamente es la conexión social, nuestros familiares y amigos, mantener la rutina que solías tener, el autocuidado que contempla la actividad física, alimentación saludable etc.

Identificar recursos (sí, incluso sólo recordarlos) es la clave para disminuir el estado de alerta activado por la evaluación del riesgo.

¿Que acciones te están manteniendo preocupado?

Un elemento importante que no debes perder de vista son tus acciones, sin darnos demasiada cuenta nuestras conductas buscan mantenernos a salvo momentáneamente pero a largo plazo mantienen la ansiedad. Un ejemplo es el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas para relajarnos inmediatamente, ¡claro que disminuyen la ansiedad! pero... ¿a largo plazo la mejoran?

Estas preguntas permiten que el proceso cognoscitivo (estructura de nuestros pensamientos) se mantenga a flote y facilita identificar el sentido que le damos a las noticias que leemos.


Recuerda que la salud mental se encuentra en gran parte en la flexibilidad de nuestra forma de pensar, en la actual situación imprescindible para el afrontamiento.

Por:

Octavio Gascón

Médico Especialista en Salud Mental

Referencias:

1. Hospital john hopkins, J.H.H. (2020). Https://coronavirusjhuedu. Retrieved 21 April, 2020, from https://coronavirus.jhu.edu/data/new-cases

2. Evelyn behara sarah , E.B.S.(2012).Concreteness of Positive, Negative, and Neutral Repetitive Thinking About the Future.Behavior Therapy,43(2),300-312.

3. Evelynbehar, E.B.(2009).Current theoretical models of generalized anxiety disorder (GAD): Conceptual review and treatment implications.Journal of Anxiety Disorders,23(8),1011-1023.

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