El trauma psicológico en la infancia, aprende a prevenirlo

Vivir el día del niño en la cuarentena deja algunos aspectos a reflexionar y sin duda un espacio en casa para que los más grandes construyamos experiencias saludables en la infancia.

Es sabido que nadie tiene la niñez perfecta, partiendo de que nadie enseña a ser padre y la mayoría lo aprende con la marcha.

En ocasiones las habilidades y prácticas de paternidad se relacionan de manera íntima con nuestros procesos de aprendizaje. Puede resultar intuitivo pensar que muchas de las formas en que respondemos a la vida como adultos se relaciona con las estrategias que aprendimos en la infancia.

Sucede que no todas las infancias se viven en bienestar... desgraciadamente los movimientos sociales, la violencia, condiciones de los adultos y cuidadores, así como la propia naturaleza en ocasiones impredecible de la vida impacta de modo traumatizante en los niños.


Antes de hablar cómo prevenir el trauma psicológico en los niños es importante comprender las razones por las que los niños resultan más vulnerables a situaciones difíciles.


Los eventos traumáticos mantienen reacciones físicas y emocionales persistentes e intensas después de que ocurren. Algunos niños reaccionan cognitivamente (mentalmente) con pensamientos de culpabilidad, creciente dificultad para concentrarse, preocupación excesiva y verguenza, emocionalmente con miedo y pueden desarrollar conductas de constante evitación de algo o alguien, por otro lado también existen algunas reacciones físicas características como la perdida de contención de la orina.

Cuando los menores están expuestos a pérdida violenta de un ser querido, situaciones de violencia doméstica incluyendo algún padre consumiendo sustancias en exceso, o agresiones físicas y/o sexuales hay una activación inmediata de los mecanismos de respuesta al peligro y el posterior desarrollo de síntomas de estrés postraumático.


Biológicamente, los niños tienen una alta tasa de plasticidad neuronal (conexiones nuevas de neuronas) lo que permite que aprendan mucho más rápido que personas de mayor edad, sin embargo los hace especialmente vulnerables a eventos traumáticos.

Algunos niños pueden llegar a estar expuestos de manera repetida a estos eventos, llamándose a esto estrés traumático infantil, los niños pueden intentar adaptarse a estos eventos de conductas riesgosas como iniciarse en el consumo de alguna sustancia, involucrarse en actividades de alto riesgo que pongan en peligro su vida y algunos más grandes incluso desarrollar conductas sexuales poco saludables. Por otro lado pueden tener dificultades para regular sus emociones, ser excesivamente irritables, problemas para generar apego entre otras respuestas.

La experiencia del trauma además de impactar en diversas áreas de la vida del niño como su asistencia a la escuela, determinar la persona con la que vive y algunas rutinas de vida, instala en el pequeño recordatorios del trauma que dificultan su vida. Un recordatorio es una especie de clave en el ambiente, en los pensamientos o en acciones de los demás que puede disparar las reacciones emocionales vividas durante el trauma en momentos en que la amenaza ya no está, por ejemplo, cuando los demás muestran afecto a un niño que ha vivido un trauma sexual, puede suceder que éste reaccione de manera negativa a esa muestra de cariño.


Por fortuna no todos los niños expuestos a trauma desarrollan síntomas de estrés postraumático, te dejo algunas claves para proteger a los menores:


Evita factores de riesgo

Utiliza filtros parentales en redes sociales. No permitas que los niños estén expuestos a temprana edad a imágenes, noticias o comentarios de sucesos de extrema violencia como videos de golpizas, tortura o asesinato, es nuestra responsabilidad como adultos explicar de manera cálida y comprensiva estos fenómenos.


Evita el trauma de repetición: Considera que niños expuestos a trauma anteriormente son más proclives a desarrollar estrés postraumático.


Explica abiertamente al niño un suceso social que esté viviendo, utiliza palabras adecuadas para su edad con ejemplos sencillos, no es necesario que des detalles ni tu opinión, la finalidad es sólo que el niño comprenda lo que sucede.

Promueve la protección

Severidad del evento: Es necesario que te cuestiones la naturaleza del evento vivido para saber actuar, ¿murió alguna persona importante para el niño? ¿recibió un daño físico severo el niño o una persona cercana a él? ¿estuvo la policía involucrada? ¿el niño se sometió a algún interrogatorio?


Responde a sus necesidades: Si eres cuidador de un niño, identifica ¿qué necesita exactamente? en el momento del trauma el niño, toma en serio cualquier mensaje de estrés extremo del niño, la protección también está en la escucha.


Resilencia cultural. Algunas culturas y tradiciones pueden permitir que los niños expresen libremente sus emociones como el juego natural en festivales familiares o nacionales, la cultura y el acercamiento con entornos familiares y sociales saludables promueven el desarrollo de estrategias para afrontar el trauma.

Acude con un profesional. No olvides que la vida mental y emocional de un niño es tan importante como su nutrición y desarrollo físico. Si sabes que un niño ha sido expuesto a un evento traumático asesórate de un experto. El trauma se puede evitar o afrontar con las herramientas adecuadas, no dudes en acudir con un profesional en psicología o psiquiatría infantil.


Octavio Gascón

Médico Especialista en Salud Mental y Psicología Médica

Referencias:

About Child Trauma. (2018, noviembre 5). Recuperado de https://www.nctsn.org/what-is-child-trauma/about-child-trauma

Recognizing and Treating Child Traumatic Stress | SAMHSA - Substance Abuse and Mental Health Services Administration. (2020, abril 30). Recuperado de https://www.samhsa.gov/child-trauma/recognizing-and-treating-child-traumatic-stress

Nemeroff , C. (2004). Neurobiological consequences of childhood trauma.Journal of Clinical Psychiatry,65(1), 18-28. https://doi.org/10.1016/j.neuron.2016.01.01




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